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LA PREESCRITURA DE UNA NOVELA

Autoedición Alazán

La preescritura de una novela

Es el primer paso que se debe dar a la hora de realizar cualquier tipo de texto. Es aplicable a cuentos, poemas, novelas e incluso entradas en un blog.

Se trata de un proceso previo en el que nos planteamos qué queremos escribir. Comprende la fase previa a la escritura del primer borrador del texto y en ella se intentan resolver cuestiones que harán más fáciles las fases posteriores.

Finalidad:

Lo primero que tenemos que hacer antes de empezar a escribir un texto es plantearse su finalidad. No es lo mismo escribir una reclamación al banco que una carta íntima y eso se tiene que reflejar en las palabras y el tono que escojamos.

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¿Cuál es la finalidad de nuestro texto? ¿informar, exponer, narrar, conmover, describir, persuadir,…?

Género:

Cuando nos sentemos delante del papel tendremos que tener claro dentro de qué género se encuadrará nuestro texto. No es lo mismo un libro de ciencia ficción que una novela romántica. En ocasiones podría decidirse qué género será al que pertenezca a partir de la finalidad de la que anteriormente hemos hablado.

Audiencia:

¿A qué público nos vamos a dirigir?

No es lo mismo un público infantil al que dirigiremos cuentos e historias para niños que escribir un ensayo científico. Por tanto hemos de tener claro quién será nuestra audiencia.

Tema:

Parece un punto fácil de tratar pero en ocasiones no es fácil enfocarlo. Para conseguir llegar a esa idea existen una serie de trucos y/o recomendaciones a seguir:

Haz listas: puede parecer una tontería pero las listas ayudan y mucho a encaminar las cosas. Por ejemplo, quieres escribir sobre una cita entre dos personas, expón situaciones que ya has vivido o que crees que podrían suceder durante el encuentro entre dos personas.
Haz analogías: otra forma de encarar un tema es a través de una analogía. Por ejemplo, puedes intentar explicar tu visión sobre la violencia a través de una pelea de payasos en un circo, o con una historia de leones reclamando su territorio en la sabana. O, por poner otro ejemplo, podrías establecer una analogía entre la sociedad de consumo actual y el ratón que gira en su rueda sin parar. Ése tipo de cosas. Busca el ejemplo con el que puedas encontrar mejor paralelismo y comienza a trabajar a partir de él
Hazte una autoentrevista: Prepara una serie de preguntas sobre el tema que tienes que tratar y luego contéstalas como si te estuviesen realizando una entrevista. Con las respuestas, puede que encuentres la clave sobre cuál es tu visión sobre el tema y cómo podrías enfocarlo en el texto

Ideas:

• ¿Qué ocurre cuando partimos de cero? ¿Cómo desarrollamos un texto que no tenemos ni idea de por dónde emepzar?
• ¿A quién no le ha pasado sentarse a escribir y quedarse totalmente en blanco? Pues vamos a ver cómo podemos solucionarlo:
Escritura automática: consiste en escribir lo primero que se nos venga a la cabeza, sin censura alguna, sin necesidad de que tenga un sentido aparente. Escribir a lo loco durante unos diez minutos y dejar que sea el subconsciente el que nos vaya guiando. Al terminar, además de habernos desahogado, es probable que tengamos uno o dos temas interesantes para empezar a desarrollar.
Tormenta de ideas: escoge un tema que te gustaría tratar (amor, guerra, venganza…) y anótalo en el centro de una hoja. Luego haz una lista con situaciones que relaciones con ese tema.
Disparador creativo: consiste en tomar una serie de palabras o una frase, por ejemplo, y desarrollar una idea a partir de ahí.
Usa la memoria: rebusca en incidentes o anécdotas vividas, de tu pasado, de tu infancia, de tu juventud e incluso aprovéchate de las de tus familiares y amigos.
• Anota tus ideas: lleva siempre un cuaderno de ideas encima para ir anotando cualquier cosilla que se te ocurra, cuando estés ante un papel en blanco puedes recurrir a él en busca de inspiración.
Utiliza tu imaginación: déjate llevar, sueña un poco, cierra los ojos y fantasea, busca en tu cabeza la historia que te gustaría vivir, la aventura que te gustaría protagonizar. A partir de ella, intenta desarrollar tu idea.
Crea un personaje: puedes inventártelo a partir de una imagen, observar a alguien que camina por la calle o con el que has coincidido en el autobús… Lo que sea, pero toma un personaje, desarróllalo un poco y plantéate qué podría llevar a ese personaje hasta sus límites, qué podría plantear un conflicto en su vida.

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